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Por : David Schmidt
Yo iba caminando por la
orilla del arroyo un día en el que hacía mucho calor. De repente oí un ruido
extraño. Alcancé a escuchar dos raras voces que hablaban en una lengua
desconocida. Me acerqué más al arroyo y pude ver que, ahí al lado del agua
entre las hierbas y plantas, había dos chaneques acostados sobre las piedras,
soleándose. Estaban hablando en su idioma—yo no les entendía, pues no estaban
hablando en la lengua amuzga de nuestro pueblo ni estaban hablando español. Era
una lengua extraña.
Me acerqué más y pude ver que
se trataba de una chaneca hembra y un chaneque varón. El chaneque oyó mis
pasos, dejó de hablar y me miró. A mí me dio
muchísimo miedo, y me fui corriendo
para mi casa.”
Por muchos años, se hablaba
de la existencia de una tribu de indígenas que supuestamente vivían en algunas
regiones selváticas de Venezuela y Colombia. Se les denominaba los “motilones”,
pero en realidad nadie sabía cómo se autodenominaban, pues nadie había
establecido contacto con los motilones. Muchos decían que, efectivamente, no
existían los motilones—que se trataba de puros cuentos y leyendas.
Los “motilones” dejaron de
ser personas teóricas o leyendarias en los años 1960, cuando por fin un
misionero extranjero incurrió en su territorio y llegó a vivir con ellos. Bruce
Olson, un predicador evangélico de EEUU, salió de la selva en el año 1962 y
platicó con los antropólogos y lingüistas de Colombia, confirmándoles que,
efectivamente, los motilones sí existían. El Sr. Olson afirmó que los indígenas
hablaban una lengua tonal (como muchas lenguas indígenas de México), que los
“motilones” se autodenominaban los “barí”, y presentó varias fotografías de los
indígenas. Ante los ojos de la gente “civilizada”, los barí – motilones habían
pasado de ser personas leyendarias a ser una etnia reconocida de personas
físicas. (Sobra decir que, para los mismos barí, nada había cambiado—seguían
viviendo y existiendo como lo habían hecho por milenios.)
¿Será posible que los
chaneques sean iguales a los “motilones”? ¿Acaso podrían ser personas de baja
estatura que han evadido el contacto con los demás seres humanos por
milenios—personas que siguen viviendo de la naturaleza en las partes más
lejanas y retiradas de los bosques y selvas de México?
La teoría de la
“criptoantropología” se trata precisamente de eso.
Criptoantropología es una
palabra compuesta. Consiste en dos partes: “cripto-”, que significa “algo
desconocido u oculto”, y “antropología”, el estudio de las etnias y culturas
humanas. La “criptoantropología” se trata del estudio de etnias cuya existencia
es, hasta el momento, teórica. Los barí – motilones eran, hasta hace unas pocas
décadas, una “etnia teórica” y el estudio de ellos se limitaba a la
criptoantropología; ya cuando los citadinos entablaron contacto con ellos,
pasaron de la criptoantropología a la antropología.
Reitero—¿acaso será posible
que los chaneques sean una etnia de seres humanos?
Desde el punto de vista de la
criptoantropología, se teorizaría que los chaneques son una tribu o etnia de
personas de baja estatura (como los pigmeos de África). Que son de carne y
hueso, que biológicamente son como todos los demás seres humanos del planeta.
Que comen, hablan, tienen tradiciones y costumbres e idioma propios. Que han
subsistido de la naturaleza por milenios y, de manera casi milagrosa, han
evitado el contacto con las demás etnias de México. Y debido a la falta de
información y contacto, las demás personas han desarrollado leyendas entorno a
estos “chaneques”, atribuyéndoles poderes sobrenaturales.
Por cierto, existen etnias
que han logrado esta condición. Ya en el año 2013 son muy pocos restantes en el
planeta, pero es cierto—existen grupos de personas indígenas que han logrado
evitar el contacto con el mundo “civilizado”, que todavía viven tal y como
vivían hace tres mil años.
Una de estas etnias se llama
“mashco-piro”. Los mashco-piro (también conocidos como los “cuajareños” por los
hispanohablantes) viven en una de las partes más retiradas de la Amazonía de
Perú. Hasta la fecha no han tenido contacto con la gente citadina. Apenas
mantienen relaciones distantes con otras etnias indígenas de la región. Todo lo
que se sabe acerca de ellos se basa en las anécdotas que han contado los pocos
indígenas (de otras etnias) que los han contactado. Más allá de esa
información, se cuenta con algunas fotografías que se tomaron a los mashco-piro
desde un helicóptero en el año 2010.
Hasta la fecha, hay algunas
otras etnias parecidas a los mashco-piro, personas que viven en las partes más
remotas de la selva amazónica en Perú, Ecuador y Brasil que han evitado por
completo el contacto con la sociedad “moderna”.
¿Acaso es posible que existan
comunidades parecidas así en la República Mexicana? ¿Comunidades de personas
que han aludido por completo el contacto con la demás gente, que han evitado la
modernidad?
Por supuesto, esta teoría
provoca grandes cantidades de dudas y preguntas.
Una de las mayores dudas se
trata del elemento práctico: ¿Acaso es posible que una etnia de personas pueda
evitar el contacto con los demás Mexicanos, en pleno siglo 21? Claro está,
existen grandes reservas naturales en la República Mexicana, como la Reserva de
la Biósfera El Triunfo en Chiapas, extensiones amplias de campo silvestre con
pocos asentamientos humanos. Pero nada que se compare con la Amazonía de
Sudamérica.
Sin embargo, no debemos
descartar la posibilidad. Volviendo al ejemplo de los indígenas mashco-piro de
Perú—estos han evitado en contacto con los peruanos hispanos por decisión
propia. Su último contacto con los mestizos se dio en el año 1894, cuando el ejército
paramilitar de Carlos Fermín Fitzcarrald masacró a grandes números de personas
mashco-piro. Y es de conocimiento común que, cuando una persona o un grupo de
personas quieren pasar desapercibido, lo pueden hacer por décadas o por siglos
si se lo proponen.
Dejando al escepticismo a un
lado por el momento, consideremos la posibilidad--¿será posible, acaso, que los
chaneques sean una etnia de pigmeos que, por razones propias, han optado por
evitar el contacto con nosotros y vivir en armonía con la naturaleza?
David Schmidt es un escritor,
lingüista, traductor, e investigador cultural. Radica en la región fronteriza
de San Diego – Tijuana, donde contribuye textos a una variedad de
publicaciones. Habla ocho idiomas (entre los cuales no se incluye, lamentablemente,
la lengua de los chaneques). Pueden contactarle por correo electrónico:
davidschmidt2003@hotmail.com o a través de su blog,
www.donguero.blogspot.com


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